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Durante esta época en Europa se asiste a hechos y procesos tan diversos como el enfrentamiento de los distintos países que buscan la hegemonía, la decadencia de los grandes Estados, ya con identidad nacional, como Francia y España, y el inicio de la pugna por el dominio comercial, entre los países del Norte e Inglaterra, con el ascenso de nuevas grupos sociales de poder.
Mientras que en la Europa central se desarrolla la Guerra de los Treinta Años, producto de las tensiones religiosas entre protestantes y católicos.
El primer desarrollo del estilo se produce en Roma y va unido a la Contrarreforma católica, aunque rápidamente se extenderá por toda Europa, adaptándose a las necesidades de cada sociedad.
La Iglesia Católica, tras las tensiones y la ruptura que había supuesto la Reforma, desarrolla una importante política de reafirmación mediante la diplomacia, la enseñanza, las predicaciones, la guerra y el arte, como un elemento fundamental. En esta nueva visión tendrá un importante papel la recién fundada Compañía de Jesús.
El arte va a tomar parte activa en la contienda ideológica, convirtiéndose en una de las formas de lucha y siendo utilizado como medio de propaganda y difusión de la fe. Igualmente como instrumento propagandístico estará también al servicio de la exaltación de las monarquías y de las clases que la sustentan.
Frente a la función del arte como instrumento de conocimiento de la naturaleza, la medida, el cálculo y el orden, propios del Renacimiento, el Barroco será un movimiento que desarrolle el gusto por el efecto y los contrastes, por lo escenográfico y por lo teatral.
Estos aspectos se manifiestan en todas las artes, la complicación y el adorno de los conceptos, así como la mezcla de la realidad y la ilusión, como medios de convencer, la contradicción para atraer, la alegoría para aludir a las cosas a través de lo que no son y el ilusionismo para alcanzar el efectismo, son las armas utilizadas.
El ideal artístico del barroco es una obra de conjunto, en la que la arquitectura aparece como la más importante de las artes, subordinándose las demás a un todo unitario.
La obra barroca es dinámica en su ejecución y en su relación con el espectador, que abandona su posición de observador para pasar a ser un elemento participe imprescindible.
Junto a la arquitectura se desarrolla de forma fundamental el urbanismo, creando perspectivas fundamentales en las principales ciudades europeas.