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Predicción Astrológica (Superstición), contra Predicción Astronómica(Científica).
La diferencia, a menudo objeto de confusión, es que la Astronomía es una ciencia aceptada universalmente como tal, mientras la Astrología no lo es. Los habituales Horóscopos pertenecen a la Astrología, mientras que el estudio de los astros y su conocimiento, rotación y traslación de los mismos, origen y composición del espacio exterior recae en la Astronomía
Existe en nuestra sociedad actual personas adivinadoras que pretenden adivinar el futuro a través de los astros y las constelaciones o a través de animales y objetos. Este tipo de predicciones basada en observaciones de objetos celestes o terrestres, sería en realidad una derivación supersticiosa de la arcaica observación científica de objetos celestes.
La arcaica predicción astronómica se basaría en la asociación, que, con toda seguridad, nuestros ancestros realizaron entre diferentes fenómenos que tenían una aparición regular a lo largo del año, bien con determinadas posiciones de diferentes grupos estelares, bien al atardecer o antes del amanecer. La siguiente asociación: constelaciones con fenómenos, era como una regla mnemotécnica que les serviría para asociar o fijar el clima: cada cambio se vincularía a determinadas constelaciones del cielo crepuscular o del cielo matutino. Clima que cambiaba a lo largo de las diferentes estaciones, caracterizadas por fenómenos que tenían un comportamiento cíclico y estadísticamente tenían una aparición regular en el tiempo, como por ejemplo:
La lluvia, que hacía acto de presencia con determinada posición de la constelación Híadas ?Las Lluviosas?.
El calor que abrasaba la vegetación / canícula, coincidente con determinada posición de la constelación Can Mayor.
Las enfermedades y cánceres, coincidente con determinada posición de la constelación Cáncer. Las erupciones volcánicas a través de cráteres volcánicos, coincidentes con determinada posición de la constelación Cráter.
El Tiempo adecuado para emprender la navegación coincidente con determinada posición de la constelación Pléyadas (del griego pleio = yo navego).
Fijados ambos elementos: constelaciones con fenómenos y dada la evolución cíclica de ambos a lo largo del año, bastaba mirar al cielo para saber el momento del año en que se encontraba y 'adivinar' si estaba cercano el tiempo de la lluvia, o de la sequía, de la tempestad o de la calma. Es decir, determinadas posiciones de las constelaciones, bien al atardecer o antes del amanecer, anunciaban determinados fenómenos atmosféricos. Conocer esos fenómenos era algo fundamental,porque de ellos dependía prever tanto si iba a haber suficientes alimentos.
Por ejemplo,en el Paleolítico, cuando nuestros antecesores se alimentaban de la recolección de vegetales y frutos y de la caza de animales herbívoros, o en el Neolítico cuando se dedicaban a la agricultura y la cría de animales domésticos (generalmente herbívoros) dependían de los fenómenos atmosféricos, ya que el crecimiento vegetal depende de éstos: lluvia, sequía, calor. Así mismo, se podía prever si era el momento adecuado para iniciar un viaje por mar o por tierra, cuándo vendría el tiempo adecuado para sembrar porque las lluvias estaban cercanas para que la semilla germinara, etc.
De ser cierta nuestra hipótesis, se deduce lógicamente que en este conocimiento se basarían las antiguas 'adivinadoras', que eran muy consultadas por su sabiduría, cuando ejercían sus funciones se fundamentarían en la vinculación de las constelaciones con los fenómenos cíclicos, tras observar científicamente su asociación. Por lo que cuando una persona con estas artes era consultada por alguien que iba a iniciar un viaje o cualquier otra empresa, ésta recurriría a sus conocimientos astronómicos para saber el tiempo atmosférico y adivinar su futuro. Y a este respecto le vaticinaría fortuna si en ese momento empezaba el buen tiempo de la primavera o del otoño y el resurgir de la Naturaleza. Y le pronosticaría un destino funesto si en ese momento se avecinaba la tempestad.
Este conocimiento astronómico surgido en la Prehistoria, junto con la primera religión Mistérica, parece ser que se mantuvo de forma secreta en manos de unas pocas mujeres de cada región a donde emigraron y llevaron su conocimiento, cuando eran ellas las manetenedoras de la doctrina Mistérica. Al respecto afirma Pomeroy (1987, 86): Diosas, Rameras, Esposas y Esclavas: ?Los cultos femeninos eran supervivencias de un período matriarcal cuando toda la religión estaba en manos de mujeres.? Y sólo se transmitiría este conocimiento astronómico a ciertas elegidas sacerdotisas-astrónomas y con la condición de mantener secreto bajo pena de muerte. Y parece ser que se mantuvo celosamente este secreto, de manera radical hasta principios de la época histórica. Lo corroboraría el hecho de que la sacerdotisa corintia Melisa a principios de época histórica fue castigada con el descuartizamiento por difundir la doctrina [Enciclopedia Espasa, Tomo 54 (1988, 454)]. Y también el hecho de que el conocimiento astronómico no fuese transmitido a los usurpadores varones, cuando éstos se apropiaron del ejercicio del sacerdocio, en las diferentes regiones a medida que se iba implementado la revolución patriarcal. De ahí que a partir de cierto momento los ?adivinadores?, se extraviasen del camino científico anterior. El desconocimiento de los usurpadores les llevó a inventar una mitología basándose en los externos atributos y funciones de la Diosa. Y a partir de entonces creyeron que las Divinidades personificaban los fenómenos atmosféricos que los símbolos parecían indicar y la observación de las constelaciones derivó a predicciones supersticiosas basándose en la observación de los animales, piedras u otros objetos, que sustituían a la observación de las constelaciones animalísticas o de objetos, con los que estaban relacionadas metafóricamente.
Por ejemplo ejercían la adivinación supersticiosamente a través de los animales reales, considerando infalible la adivinación a través de la observación del vuelo de un cuervo o de una paloma o por medio de los cantos de otras aves: cornejas, lechuzas, o de las 74 variaciones del graznido del cuervo, en vez de la observación de las constelacioneses Cuervo o Paloma o Cisne o Águila.
También se realizaba la observación supersticiosa de una flecha al ser tirada contra una columna, en vez de la observación de las constelaciones Flecha o Sagitario (cuyas precisas situaciones en el cielo anunciaban en época arcaica diferentes fenómenos atmosféricos como la lluvia, el viento, los truenos o la tempestad).
Y esta es la diferencia substancial entre las predicciones arcaicas (matriarcales) y las más tardías (patriarcales) y las actuales heredadas: adivinación basada en observación científica frente a adivinación supersticiosa.