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Un crimen es una agresión contra una o varias personas, como consecuencia de la cual ésta o éstas resultan heridas o incluso muertas. El crimen siempre es intencionado o premeditado. Según la jurisprudencia de los paises occidentales deben coincidir, pues, ambos hechos, "actus reus" (el acto delictivo) y "mens rea" (la intención de delinquir). Para que un crimen pueda ser juzgado es necesario también que se establezca el "corpus delicti" (la prueba del crímen).
Los crímenes se cometen generalmente a sabiendas de que se quebranta la ley. La acción puede consistir en una participación directa en el crimen o bien en un apoyo a éste. En algunos países también se procesan como criminales a los sujetos que han planificado un crimen, aunque no hayan participado en él ni directa ni indirectamente. También se castiga en algunos países el simple intento de cometer un crimen, aunque éste no se haya llevado a cabo o haya resultado fallido.
La criminalidad es considerada por la sociedad como una ofensa, y como tal es castigada por el estado, de ahí que la acusación la realice el fiscal, y no un abogado de la parte perjudicada. Las ofensas se clasifican de la siguiente forma en función del concepto contra el que atentan:
Cuando no ha existido una clara intención de cometer un crimen, en las sociedades occidentales se da al acto delictivo un tratamiento diferente, como es el caso de agresiones cometidas por personas mentalmente disminuidas o que son menores de edad.
Uno de los principios de las sociedades occidentales es que una persona no puede ser nunca acusada de un crimen si éste no fue considerado como tal por el juez cuando fue descubierto.
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