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El casco antiguo de Girona está cercado por inmensos lienzos de muralla que se pueden recorrer por el Paseo Arqueológico y el de las Murallas, bello mirador sobre la ciudad.
Esas murallas envuelven gran número de edificios románicos y góticos, a menudo con elementos renacentistas y barrocos de carácter religioso o civil, salvo por un lado, donde se sitúa la Plaza de la Independencia. Esa Plaça de l`Independència es el punto de transición entre la ciudad nueva y la antigua. Tras la plaza, destacan las Casas del Onyarm alzadas sobre los basamentos de la antigua muralla fluvial durante los ss. XVII y XX.
Dentro de la encrucijada de callejones medievales destaca la Judería, El Call, donde vivió hasta finales del s. XV una pujante comunidad. Se trata de uno de los núcleos medievales mejor conservados de Europa. Destaca en él el Centro Bonastruc Ça Porta, antigua sinagoga convertida hoy en centro de estudios.
En la Plaça de la Catedral son importantes la Casa Pastors, un edificio renacentista actual Palacio de Justicia, y la Pia Almoina. En esta plaza está la Catedral o Seo, construida entre los ss. XI-XVIII y que ofrece cuatro estilos arquitectónicos: románico, gótico, renacentista y barroco.
Además de otras construcciones civiles como la Casa de l`Ardiaca y el Palau Bisal, el casco antiguo cuenta con representativas construcciones religiosas, como la iglesia de Sant Pere o la Basílica de Sant Feliu.
El recorrido por el barrio viejo puede concluir en el Passeig Arqueològic, con las torres Julia y Cornelia; y los Baños Árabes, caracterizados por su linterna cupulada superior, al final del paseo.