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La hipótesis fue formulada por Edward Sapir y Benjamin Lee Whorf.
Podríamos decir que la hipótesis dice que el lenguaje determina el modo de pensar. A esta hipótesis también se le llama determinismo lingüistico y hay dos versiones de la misma. El determinismo lingüistico fuerte y el débil. El fuerte dice que el lenguaje determina totalmente el pensamiento, hasta tal punto de que lenguaje y pensamiento son lo mismo.
Hoy en día esta hipótesis está desacreditada. Los ejemplos en los que se basaron Sapir y Whorf son irreales. Por ejemplo, ellos decían que los amerindios Zuni no tenían vocablo diferente para el amarillo y el naranja y que eso tendría que condicionar su modo de pensar. La verdad es que no tienen vocablo, pero diferencian perfectamente el amarillo del naranja; lo que ocurre es que en su modo de vida la diferencia es irrelevante.
Otro ejemplo puede ser el de los muchos verdes que distinguen (en el lenguaje) los indios del Amazonas y los pocos que distinguimos nosotros. ¿Eso significa que no veamos los diferentes verdes? Obviamente, no. Lo que significa es que en nuestro modo de vida no es tan importante.
Una prueba del error de Sapir-Whof es que los traductores son capaces de verter lo que se dice en una lengua en otra.