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La katana es utilizada primordialmente para cortar y es frecuentemente considerada una guillotina de mano. Se la desenvaina llevando el filo hacia arriba y se la puede blandir con una o dos manos (siendo esta última modalidad la más común). Aunque que el arte de utilizar la espada según su propósito original ha quedado en la actualidad casi obsoleto, el kenjutsu se ha convertido en gendai budo - un arte marcial moderno. El arte de blandir la katana se lo denomina iaido, y kendo es el arte de esgrimir una espada de bambú conocida como shinai utilizando como protección una máscara y una armadura. Las viejas escuelas de espadas koryu aún existen (Kashima Shinto Ryu, Kashima Shin Ryu, Katori Shinto Ryu).
Ver también tsurugi, tachi, wakizashi, tsuba, saya.

Las espadas japonesas y otras armas cortantes eran fabricadas mediante un elaborado método de calentamiento reiterado, plegando y martilleando el metal. Esta práctica se originó del uso de metales altamente impuros, estando aún al rojo se enfriaban, se recalentaban y luego se trenzaban. Al acabar, se cortaba la trenza en trozos, con cada uno de los cuales volvía a fundir una varilla que era pasada por carbón. El proceso se repetía varias veces, en cada una de ellas iba aumentando el porcentaje de carbono hasta obtener acero. Tras la última de las trenzadas se martilleaba hasta aplanar. Al tener una estructura organizada en varas, la espada poseía gran elasticidad, por lo que no se quebraba facilmente.
La curvatura distintiva de la katana se debe, en parte, al trato diferencial durante el calentamiento al que es sometido. Al contrario de la gran parte de las espadas producidas en otros lugares, los herreros japoneses no endurecen el sable completo, solamente el lado que posee filo. El proceso de endurecimiento hace que la punta del sable se contraiga menos que el acero sin tratar cuando se enfría, algo que ayuda al herrero para establecer la curvatura del sable. La combinación de un lado duro y un lado blando de la katana y de otros sables japoneses es la causa su resilencia a pesar de retener un buen lado cortante.
Hay muchos mitos alrededor de las espadas japonesas, el más conocido es que las espadas se pliegan un inmenso número de veces, obteniendo propiedades mágicas. Notar que con cada pliegue hecho por el fabricante, se redobla cada capa interna, y por esto el número total de capas en una katana es dos elevado al número de pliegues realizados.
Métodos de producción
Mitos