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En la Declaración y Programa de Acción de Viena se estableció que “la democracia se basa en la voluntad del pueblo, libremente expresada, para determinar su propio régimen político, económico, social y cultural, y en su plena participación en todos los aspectos de la vida”. También se reconoce la importancia “de las particularidades nacionales y regionales, así como de los diversos patrimonios históricos, culturales y religiosos”.