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Se trata de tierras llanas que alcanzan una altura media de 500 a 600m, y que están delimitadas por:
Geografía
Esto forma La Mancha propiamente dicha. Se trata de la llanura más extendida de toda la Península Ibérica. Tiene forma de triángulo, con el centro en Ciudad Real y los lados que se extienden hacia Albacete, Toledo y Cuenca.
Al sur se pueden considerar también parte de La Mancha las subcomarcas del Campo de Montiel y el Campo de Calatrava.
La región está regada por los ríos:
Dentro del territorio de La Mancha se encuentran los espacios naturales Lagunas de Ruidera y Tablas de Daimiel.
El clima es continental con fuertes oscilaciones.
En la antigüedad se denominaba esta gran extensión "Campo Espartario" (seguramente por el cultivo de esparto). Estrabón habla ampliamente de esta región y cuenta en su Geografía que en tiempos de Augusto se realizaron unas obras muy importantes en la antigua vía romana que iba desde Roma a Gades (actual Cádiz). Hicieron un desvío cercano a la costa para evitar el paso por el Campo Estepario que consideraban largo y árido.
Cuando los árabes conocieron estas tierras la llamaron Al-Mansha (otros dicen Al-Ansha), que quiere decir (según algunos filólogos) "tierra sin agua". Sin embargo esta región llegó a convertirse en zona rica en agricultura, ganadería e industria textil. Gracias a las avanzadas técnicas de regadío, hicieron florecer las vegas de los ríos. Las ciudades de Cuenca y Toledo fueron las poseedoras de la industria textil.
En el siglo XVI se delimita la provincia de La Mancha en lo que es hoy la provincia de Ciudad Real, la de Albacete hasta la Sierra de Alcaráz, y el sur de la de Cuenca y la de Toledo. En esta época también aparecen las provincias de Toledo y Cuenca, y la ciudad de Albacete pertenece a la Región de Murcia.
Miguel de Cervantes inmortalizó esta región al elegirla como tierra natal de Don Quijote de la Mancha.
Hoy en día este territorio es parte de la comunidad autónoma española de Castilla-La Mancha.
Historia