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La Nueva España (1525-1821) era el virreinato español que se extendía desde los estados de Arizona, California, Colorado, Nevada, Nuevo México y Utah en los Estados Unidos hasta Costa Rica en Centroamérica, teniendo su capital en la ciudad de México. La Nueva España no sólo administraba las tierras comprendidas entre estos límites sino también el archipiélago de las Filipinas en Asia. Tras la derrota del ejército español por las tropas de Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero, todo el territorio (a excepción del archipiélago asiático) pasó a formar parte del Imperio Mexicano a partir del 28 de septiembre de 1821.
{| align=right border: 1 cellpadding="2" cellspacing="0" style="margin-left:15px;margin-bottom:10px"
|+Población de la Nueva España a fines del
siglo XVIII
!Área !! Población
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|bgcolor=#CCCCFF| México
|bgcolor=#EFEFEF align=right| 5'837,100
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|bgcolor=#CCCCFF| América central
|bgcolor=#EFEFEF align=right| 870,200
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|bgcolor=#CCCCFF| Antillas
|bgcolor=#EFEFEF align=right| 950,000
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|bgcolor=#CCCCFF| Total
|bgcolor=#EFEFEF align=right| 7'657,300
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La vida en la Nueva España estuvo caracterizada por la explotación salvaje a las civilizaciones y pueblos indígenas por parte los conquistadores. El Reino Español de los siglos XVI al XIX instauró una sociedad de castas basada en diferencias raciales donde negros e indígenas eran tratados como esclavos y la oligarquía política y religiosa correspondía exclusivamente a los peninsulares, sin permitir que la sociedad criolla, mestiza, mulata o sus variantes pudiese participar en la toma de decisiones. Utilizando instrumentos como el Santo Oficio el gobierno virreinal español suprimía la difusión de las ideas liberales generadas durante la Ilustración, la Revolución Francesa o la Guerra de Independencia de los Estados Unidos al tiempo que no toleraba otra religión distinta a la católica.
Tras el Grito de Dolores del cura Miguel Hidalgo y Costilla el ejército insurgente inició una guerra de 21 años que culminaría con el triunfo de los americanos, quienes ofrecieron la corona del nuevo imperio a Fernando VII o al miembro de la nobleza que él designase. Tras la negativa del monarca español a reconocer la independencia de México la jerarquía del Ejército Trigarante cortó cualquier nexo político o económico con el Reino Español.
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