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Es, además, la capital comercial y de negocios, y el centro administrativo y universitario de la región.
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La leyenda cuenta que el rey Fruela salió de caza con sus amigos y se pararon a comer en un lugar idílico, más o menos donde se encuentra hoy enclavada la ciudad de Oviedo. A lo largo de la conversación surgió una pregunta: ¿En qué lugar vas a empezar a construir la ciudad que será la corte?, a lo que el rey contestó en latín: Ubi edo que quiere decir, "donde como".
La ciudad de Oviedo surgió sobre una colina que los romanos llamaban Ovetao. Su fundador fue el rey asturiano Fruela, hijo de Alfonso I, que reinó desde el 757 al 768. Más tarde, Alfonso II el Casto trasladó la capital del reino de Asturias a este lugar y convirtió Oviedo en sede episcopal. Además la fortificó y dotó de palacios e iglesias.
En el año 1075 fue a visitar Oviedo en calidad de peregrino el rey de León y de Castilla, Alfonso VI. Abrió solemnemente el Arca Santa en la iglesia de San Salvador, que contenía muchas y muy buenas reliquias que habían estado escondidas en el monte Monsacro, a raíz de la invasión musulmana. A partir de este hecho, Oviedo y sus reliquias fueron internacionalmente famosas, hasta tal punto que los peregrinos que venían a Santiago de Compostela se desviaban en León e iban hacia el norte para hacer un alto en esta ciudad asturiana y venerar las reliquias.
Durante la Edad Moderna hubo una inmovilización económica debida a un cierto aislamiento. A finales del siglo XVIII la ciudad empezó a experimentar una vida cultural bastante alta. Se creó la Sociedad Económica de Amigos del País que llegó a ser un grupo con un cierto prestigio cultural e influencia política. En el siglo XIX fue el escenario de enfrentamientos entre absolutistas (cabildo catedralicio) y liberales, (representados por otro sector de la población).
A los ovetenses se les llama familiarmente carbayones. El carbayón es un roble, árbol sagrado para los antiguos asturianos y cántabros. Existía un carbayón centenario en una plaza de la ciudad hasta que en el año 1879 lo derribaron para hacer el ensanche de la calle de Uría, una de las arterias actuales más populares e importantes. En desagravio de este hecho, en 1950, el municipio plantó otro carbayón cerca del teatro Campoamor.
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