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El paisaje se define por sus formas, naturales o antrópicas. Todo paisaje está compuesto por elementos que se articulan entre sí. Estos elementos son básicamente de tres tipos: abióticos, bióticos y antrópicos, que aparecen por la acción humana. Determinar estos elementos es lo que constituye el primer nivel del análisis geográfico.
En principio toda actividad humana tienen un reflejo en el espacio, y por lo tanto modifica el paisaje. Se puede conocer el carácter de una sociedad por sus manifestaciones en el espacio, y por su impacto en el paisaje. Así, a modo de ejemplo, si una sociedad necesita pan aparecerán en el paisaje: campos de trigo, molinos, hornos y panaderías para su distribución al público. Hasta las actividades aparentemente más etéreas tienen su impacto en el espacio y modifican el paisaje, como la banca y sus sucursales, la telefonía celular y las antenas de repetición o las empresas de venta a través de la red y los almacenes en los que guardan la mercancía.