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La parapsicología incluye la supuesta percepción extrasensorial (telepatía, supuestas clarividencias y supuestas premoniciones, encuadradas estas dos últimas dentro del campo de las supuestas artes adivinatorias) que carecen de base natural y sólo son creencias carentes de base racional. También incluye supuestas experiencias cercanas a la muerte perfectamente reproducibles en situaciones de hipoxia neuronal y la supuesta telequinesis nunca mostrada experimentalmente y carente de una base natural (conocimiento de la naturaleza) en la que, al menos, pudiera sustentarse la duda. Estos fenómenos no tienen una explicación científica satisfactoria. Salvo raras escepciones ningún científico cree que sea necesario revisar los modelos físicos y psicológicos para intentar interpretar estos supuestos fenómenos. Este comportamiento de los científicos es debido a la carencia absoluta de pruebas experimentales en situación controlada. No existe ninguna referencia científica que muestre tan siquiera un resquicio que pueda dar lugar a pensar que puedan existir.
La parapsicología es a veces considerada como una rama de la Psicología, pero nada más lejos de tal apreciación. Buena parte de la psicología es una disciplina científica mientras que la parapsicología, salvo raras excepciones, nunca ha aplicado el método científico. Por desgracia existen un par de programas universitarios en todo el mundo sobre esta pseudodisciplina como la Universidad de Edinburgo. La gran mayoría de las universidades de prestigio se niegan categóricamente a perder prestigio creando departamentos que den soporte a este tipo de pseudodisciplinas.
La parapsicología no es considerada como una disciplina seria por los psicólogos científicos, al igual que también es desdeñada por otros miembros de la comunidad científica, quienes afirman basándose en pruebas, que nunca una experiencia controlada bajo laboratorio ha producido una evidencia firme sobre la existencia de fenómenos anómalos.
La parapsicología es una pseudociencia salvo para aquellos que creen sin criterio basado en hechos experimentales en la existencia de fenómenos anómalos o paranormales. Esta creencia es similar a la fe de algunas religiones.