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Muchos endoparásitos obtienen beneficio de los organismos huéspedes mediante mecanismos pasivos tales como el nematodo, Ascaris lumbricoides, un endoparásito que vive en el intestino de los humanos. Ascaris lumbricoides produce un gran número de huevos, que son transportados desde el tramo digestivo hasta el medio externo, dependiendo de los humanos de ser ingeridos en lugares que no tengan una buena sanidad. Ectoparásitos la otra rama, a menudo tiene elaborados mecanismos y estrategias para encontrar organismos huéspedes. Algunas sanguijuelas acuáticas, por ejemplo, localizan organismos con censores de movimiento y confirman su identidad y sustancias químicas antes de pegarse.
Es muy común que los organismos huéspedes también hayan desarrollado mecanismos de defensa. Las plantas a menudo producen toxinas, por ejemplo, que desalienta hongos parásitos, bacterias como también herbívoros. El sistema inmunológico de los vertebrados puede ser objetivo de la mayoría de los parásitos a través del contacto con fluidos corporales. Muchos parásitos, particularmente los microorganismos, han evolucionado adaptaciones a especies huéspedes en concreto; en tales interacciones las dos especies han evolucionado independientemente dentro de una relación relativamente estable, que no mata al huésped de manera rápida -que también sería perjudicial para el parásito-.
A veces, la taxonomía de los parásitos nos dicen cómo son sus huéspedes, si son similares o están relacionados. Por ejemplo, hay una disputa acerca de si la relaciones de los phoenicopteriformes son más abierta a Ciconiiformes o a Anseriformes. Ya que comparten parásitos con los patos y losgansos, pero no con las cigüeñas. Uno de esos parásitos es la pulga llamada Anaticola phoenicopteri, que significa "Viven de los patos, pero pertenecen a los flamencos. Por eso, la relación es más íntima con los Anseriformes.
Ver también: mutualismo