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De su extensa producción literaria –que comprende novelas, ensayos, biografías, teatro-, lo más destacable es la introducción de las vanguardias europeas en España y la invención de un género literario nuevo: la greguería. Ésta es una sentencia ingeniosa y en general breve que surge de un choque casual entre el pensamiento y la realidad. El propio inventor la define esquemáticamente del siguiente modo: Metáfora + Humor = Greguería.
La imagen en que se basa la greguería puede surgir de forma espontánea, pero su formulación lingüística es muy elaborada, pues ha de recoger sintética, ingeniosa y humorísticamente la idea que se quiere transmitir. El efecto sorpresivo se obtiene a través de:
Su carácter crítico y sarcástico se ve reflejado en las novelas y relatos breves, en especial en obras como El Chalet de las rosas (1923), análisis de la psicología criminal; El torero Caracho (1926), visión grotesca del ambiente taurino, y El caballero del hongo gris (1928), descripción del mundo de la vana apariencia y la superficialidad. Destacables son también sus novelas eróticas, Senos (1918), La viuda blanca y negra (1918), La mujer de ámbar (1927) y La Nardo (1930).