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Aunque escribió diferentes libros de poemas y de ensayos, Pérez de Ayala es importante, sobre todo, por su producción narrativa.
Los críticos suelen distinguir dos etapas en su actividad novelística.
En la primera, correspondiente a su época juvenil, aparece como un escritor realista con una visión pesimista de la vida, que se trasluce a través de una sutil ironía. Pertenecen a esta etapa Tinieblas en la cumbre (1907), novela picaresca; A. M. D. G. (1910), obra de carácter antijesuítico; La pata de la raposa (1912), análisis del amor puro y sensual; Troteras y danzaderas (1913), descripción de la vida bohemia de Madrid.
Con Belarmino y Apolonio (1921) empieza su segunda etapa, donde abandona el realismo en favor del simbolismo caricaturesco. En ella analiza el tema de la duda trascendental en un alma profundamente religiosa. Pertenecen también a esta etapa Luna de miel, luna de hiel (1923), Los trabajos de Urbano y Simona (1923) y Tigre Juan (1926), considerada como la mejor novela de Pérez de Ayala.