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La primera parte era la "Diana": Un fragmento melódico en el cual el cantante, con mucho aplomo, improvisaba algunos "tralalala lalá", sin ningún significado textual, sino con el objetivo de tararear la melodía que desarrollaría durante el canto. Es que, como el grupo de Guaguancó carece de instrumental melódico, es la voz humana la encargada de toda la melodía. Después, el cantante introducía el tema de la canción, el texto. El texto del guaguancó trata acontecimientos diarios referidos o a las personas específicas o a las cosas. Los versos podían ser décimas (estrofa octosílaba de diez versos también llamada "espinela". Son versos pareados), o aún prosa. La temática de los guaguanco es frecuentemente luctuosa o, al menos, melancólica. En la tercera sección todos los miembros del conjunto entran en un frenesí ritmático mientras se repite un estribillo. Es de una alegría desbordante que sirve de contrapeso a la tristeza del tema, es una relativización de la desgracia que marca la alegría de la vida. El negro es esclavo y se ríe. En esta sección, como en todos los formatos de llamada y de respuesta, el coro repite un patrón, estribillo o sistema de frases, mientras que el cantante improvisa. En épocas recientes, la parte vocal del Guaguancó ha eclipsado el componente bailable. Fuera de Cuba (En New York, New Jersey y Miami), las versiones modernas de Guaguancó bailable, no tienen ninguna semejanza a la original. Ahora es bailada por los parejas múltiples o "ruedas" que están libres para hacer una variedad de pasillos al son del ritmo. La amalgama del Guaguancó con su hija, la guaracha, y otros géneros es de tal magnitud, que uno no puede reconocerse apenas a un Guaguancó. La rumba ha regresado a España apareciendo la llamada rumba flamenca.