Un ser vivo, también llamado organismo es un conjunto de átomos y moléculas que forman una estructura material muy organizada y compleja, en la que intervienen sistemas de comunicación molecular, que se relaciona con el medio ambiente con un intercambio de materia y energía de una forma ordenada y que desempeña las funciones básicas de la vida que son la nutrición, la relación y la reproducción, de tal manera que los seres vivos actúan y funcionan por sí mismos sin perder su nivel estructural.
Los seres vivos se han clasificado en reinos, y todos cumplen estas características excepto los virus.
La materia que compone los seres vivos está formada en un 95% por cuatro átomos que son el carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, a partir de los cuales se forman las biomoléculas: ácidos nucleicos, las proteínas, los glúcidos y los lípidos. Estas moléculas se repiten constantemente dentro de los seres vivos, por lo que el origen de la vida procede de un antecesor común hace muchos millones de años sobre la Tierra.
Por tanto los seres vivos cumplen cuatro características diferenciadoras del resto de la materia inorgánica:
- Materia organizada y compleja: Basada en la química del carbono.
- Metabolismo: Existe un intercambio de materia y energía entre el exterior y el interior de los seres vivos que sirve para mantener las funciones vitales.
- Reproducción: Todos los seres vivos se reproducen replicando su ADN. En el proceso de duplicación del ADN, pueden surgir mutaciones, que dan lugar a la cuarta característica de los seres vivos.
- Evolución: